ADORACIÓN EUCARÍSTICA
- 26 ago 2020
- 1 min de lectura
Actualizado: 1 sept 2020

EN LOS CIELOS Y EN LA TIERRA SEA PARA SIEMPRE ALABADO, EL CORAZÓN AMOROSO DE JESÚS SACRAMENTADO.
Yo no soy digno Señor de que entres dentro de mí, pero indignamente sí lo deseo con grande ardor, ¡oh! lágrimas de dolor de los santos penitentes ¡oh deseos vivos y ardientes!, ¡oh! amor puro de María, venid ahora a esta alma fría y háganse mis ojos dos fuentes.
¡Oh! mi dulcísimo amor, que cosa te podré dar con que te pueda pagar tan excesivo favor; pídele a mi alma Señor lo que deseas que te de, que yo estoy cierto y lo se que si tú pides es dar, pues pídeme amar, amar a Tí solo y te amaré.

Comentarios